Ésta es la razón por la que los sucesos me enervan:
Ellos a todo le dan la vuelta.
Observa a los que hacen girar las ruedas una y otra vez.
Lo único que ella pide es la fuerza para sostenerme.
Y, una vez más, la misma vieja historia:
La promesa se esfuma tan rápidamente...
Primero se inclina y luego se esfuma.
Les derribaré, sin mostrar clemencia.
El cielo sabe, que será en esta ocasión.
Observándola. Las cosas que dijo.
Las veces que lloró. Demasiado débil para levantarse esta vez.